jueves, 10 de noviembre de 2011

Nunca es tarde.

¿Y cuándo será el incendio?, -preguntó al director-, él, dubitativo, esgrimió un gesto inexpresivo. Últimamente los que le frecuentaban estaban alarmados, pues insistía anunciando los deseos de eliminar el lastre que le impedía realizar sus ya añejos sueños. Confesaba, que íntimamente había sentido siempre la atracción por disfrutar la experiencia de la vida incierta y bohemia, y convivir con personas portadoras de inquietudes diferentes a las suyas. Ahora, sin familia cercana, ni responsabilidades, pensaba que era el momento inaplazable. Bueno, Don Arturo, -reconviniéndole amigablemente le dijo el director-, pero antes indíquenos: ¿Qué hacemos con su extensa documentación académica, y dónde instalamos a sus viejos compañeros?.

martes, 25 de octubre de 2011

Una cicatriz indeleble

IMAGEN:
http://www.pulevasalud.com/ps/index.jsp

¿Puedo quedarme con sus juguetes?, sí, -absorbiendo las lágrimas, le contesté-, e inmediatamente ordenándolos los guardó cuidadosamente en sus cajas. Transcurridos unos días, y observando que no los utilizaba, le pregunté. Son iguales a los míos, -me dijo-, además están más nuevos, -añadió-. Desconcertada comenzó a inquietarme su proceder. Pasado un tiempo, insistí, volviéndole a preguntar. Solo quería, -me respondió-, que no los tiraras, como hiciste con las cosas que se olvidó papá. Algunos años más tarde, comprobé desolada, que aquel día, además de ordenar y guardar los juguetes de su hermano, el pequeño Javi, había hecho lo mismo, con recuerdos y sentimientos.

lunes, 10 de octubre de 2011

Venganza musical

ORIGEN DE LA IMAGEN:
http://elbosquedetrimbolera.blogspot.com/2011/08/las-bandurrias.html

Toca jotas bastante desafinadas que, adentrada la noche, escucho pasando bajo la ventana del viejo caserón. He oído siempre música de cierta calidad discurriendo por allí. Ignorando quien lo habita, pensaba que debería ser un melómano. Intrigado, consulto a algunos que frecuentan el lugar. Sí, -me dice alguien-, es Don Lisardo, que ya jubilado, ha adquirido una bandurria, y está aprendiendo a tocarla. No aclarada la identificación del sujeto prosigo mis indagaciones. Al final resulta ser el que, durante años, fuera tocólogo del barrio, que ahora, con sus estridentes  serenatas, interrumpe el descanso de muchos, que antes se lo interrumpieron a él.

martes, 4 de octubre de 2011

Cuestión de géneros

Este gordo ocupa mucho lugar, sí, pero es el que le corresponde, -le dije-. Continuando con la tarea, prosiguió haciéndome objeciones de carácter estético. Ahora se trataba de uno excesivamente delgado, y después, cuestionaba el acomodo de otros, considerando su color o determinada dimensión. Desbordada por la sorprendente riqueza que acababa de invadir su vida, quería atender con su peculiar estilo a los diferentes frentes que el nuevo escenario de la misma la ofrecían. Desesperada, desistí de continuar ayudándola, pero antes le hice saber, que en lo sucesivo no olvidara, que el orden de la cultura era completamente diferente al de la mercería que regentaba.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La desobediencia de los corderos

Todos apretujados en aquel enorme congelador, allí nadie lograba entenderse, era incómodo y decepcionante. Idéntica sensación tuve días después, esta vez en un gigantesco y maloliente microondas.  Ocurriría igual en un inhóspito e irrespirable contenedor, con un estridente ruido infernal. No encontraba el aliciente que pudiera estimular a nadie, además, para muchos, unos estudiando y otros en busca de un trabajo, estas duras “pruebas” de nada nos servían. Cuando acudía, atendiendo a la rutina, a una nueva, “divertida” y “fantástica” convocatoria, al observar el camión de ganado que en aquella autovía me precedía, instintivamente, abandonándola en la primera salida, me di la vuelta. ¡Qué a gusto!

domingo, 11 de septiembre de 2011

Un fracaso prematuro

Un apuesto joven al que besó en los labios con dulzura, que ironía, se dice, recordándole compartiendo fascinantes sueños y proyectos. Su llegada, de manera habitual, es seguida de indisimulados gestos de superioridad e indiferencia. Como sabe que lo que demanda, hasta ahora, nunca es cuestionado, con soberbia se recrea exigiendo las cosas más peregrinas. Hoy, después de una prolongada estancia en el despacho del preboste, le ha visto abandonarlo, como un perrillo apaleado solicitando una caricia. Su vertiginosa caída del Olimpo en el que se hallaba, no la reconforta, pues en la apuesta que enamorados e ilusionados, un día ambos hicieron, ella fue la primera que comenzó a perder.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Una sabia lectura


Ella sabrá lo que hace, espero. La hora del trabajo está próxima, y ni la ropa ni el desayuno están preparados. Haciendo tímidos ruidos merodeo en el dormitorio, aun así, permanece en la cama sin indicios de que vaya abandonarla. Si bien su afición a las lecturas más diversas, a pesar del cansancio de sus también duras jornadas, hace que demore su abandono en los brazos de Morfeo, eso no impide que sea la primera en levantarse. Esta consideración hace que aumente mi preocupación. Finalmente, la taquicardia me acecha, cuando en la mesilla veo el título del libro, “Abstente de dar y comienza a pedir”.